Navidades y nutrición no suelen ser precisamente grandes compañeras de viaje.
Las comidas familiares, las cenas con amigos, los dulces navideños y los brindis hacen que estas fechas sean especialmente propicias para los excesos.
Y aunque todos los años nos prometemos que esta vez vamos a controlarnos, la realidad es que mantener unos hábitos saludables durante Navidad no siempre resulta sencillo.
Eso sí, aunque no exista una fórmula mágica para evitar todos los excesos, sí podemos seguir algunas pautas que nos ayuden a minimizar el impacto de estas fiestas sobre nuestra alimentación y nuestra salud.
La Navidad suele romper muchas de nuestras rutinas:
Todo ello hace que sea una época especialmente complicada para mantener una alimentación equilibrada.
Sin embargo, tampoco se trata de vivir estas fechas con obsesión o miedo a disfrutar.
La clave está en encontrar un equilibrio razonable entre disfrutar de los encuentros sociales y cuidar nuestra salud.
Las Navidades tienen un enorme componente social y emocional.
Las reuniones familiares y las celebraciones giran en gran parte alrededor de la comida.
Además:
Todo ello favorece que terminemos comiendo más de lo habitual.
Y no solo más cantidad, sino también alimentos más calóricos y menos saludables.
Por eso resulta tan importante intentar mantener ciertos hábitos básicos durante estas fechas.
Uno de los mejores momentos del día para mantener una alimentación saludable en Navidad es el desayuno.
Normalmente el desayuno queda fuera de los compromisos sociales típicos de estas fechas.
Por eso es una buena oportunidad para empezar el día cuidando nuestra nutrición.
Un desayuno equilibrado debería incluir:
Mantener esta rutina ayuda a equilibrar el resto del día y aporta energía de calidad desde primera hora.
Durante las Navidades muchas personas abandonan completamente la actividad física.
Y ese es uno de los grandes errores.
No hace falta mantener entrenamientos intensos todos los días, pero sí es importante mantenerse activo.
Si no puedes realizar tu rutina habitual:
El ejercicio ayuda a:
Además, mantener cierta actividad física reduce muchísimo la sensación de pesadez típica de estas fechas.
Otro aspecto fundamental durante las fiestas es la hidratación.
Y no, la cerveza o el vino no cuentan como hidratación.
Beber suficiente agua:
Además, muchas veces confundimos sed con hambre, algo especialmente habitual durante reuniones largas o comidas copiosas.
La abundancia típica de la Navidad puede jugar también a nuestro favor.
Tener muchas opciones nos permite elegir mejor.
Por ejemplo:
No se trata de prohibirse alimentos, sino de aprender a escoger con cierta lógica y moderación.
También conviene comer despacio y escuchar la sensación de saciedad.
Uno de los grandes olvidados en estas fechas es el aporte calórico del alcohol.
Las bebidas alcohólicas aportan muchas calorías y además suelen ir acompañadas de alimentos muy calóricos.
Por eso conviene moderar especialmente:
Dentro de lo posible, opciones como:
pueden ser alternativas más razonables.
La realidad es que no existe una dieta milagro para compensar todos los excesos navideños.
Pero sí existe algo muy útil:
la moderación.
Disfrutar de una comida especial no supone ningún problema.
El problema aparece cuando los excesos se convierten en rutina durante semanas.
Por eso lo más importante es:
Y si necesitas ayuda profesional para mejorar tu alimentación o perder peso de forma saludable, recuerda que una nutrición personalizada siempre será la mejor herramienta para conseguir resultados duraderos.
Disfrutad de las fiestas con moderación y salud.
Hola, soy Carlos. Si tienes cualquier duda sobre tu lesión, tratamiento o recuperación, estaremos encantados de ayudarte y orientarte de manera personalizada para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a ti.
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