Las fracturas por estrés pueden aparecer tanto por acciones traumáticas como por la exposición continuada de los huesos a esfuerzos repetitivos.
La práctica deportiva debe realizarse siempre con control y planificación, entendiendo que los excesos rara vez son buenos aliados del rendimiento o de la salud.
Pero no siempre el problema está únicamente en el entrenamiento. En ocasiones el origen se encuentra en la propia estructura ósea del paciente.
Hoy vamos a hablar de las dos grandes causas que pueden provocar este tipo de fracturas: la debilidad ósea y la fatiga por sobreuso.
En Rehabtiva, además de nuestros servicios de Fisioterapia y Osteopatía, utilizamos técnicas avanzadas como la Crioterapia y ayudamos a nuestros pacientes a planificar una actividad física segura y adaptada a sus necesidades.
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Cuando hablamos de fractura nos referimos a una pérdida de continuidad en el hueso.
Lo habitual es asociar las fracturas a traumatismos o impactos fuertes, especialmente en deportes de contacto. Sin embargo, las fracturas por estrés aparecen de forma distinta.
En este caso la lesión se produce por la repetición constante de movimientos y cargas de bajo impacto.
Un ejemplo muy claro es el impacto repetido del pie contra el suelo en cada zancada al correr.
La clave está en el propio tejido óseo y en su capacidad de regeneración.
Los huesos contienen colágeno, una sustancia con capacidad regenerativa que ayuda a reparar los pequeños daños provocados por el ejercicio físico.
Mientras exista equilibrio entre destrucción y regeneración ósea, el hueso se mantiene sano.
El problema aparece cuando el daño acumulado supera la capacidad de reparación del organismo.
En ese momento pueden producirse las fracturas por estrés.
En algunas personas el origen de la fractura se encuentra en una estructura ósea debilitada.
La pérdida de densidad mineral ósea aumenta considerablemente el riesgo de sufrir este tipo de lesiones.
Entre los grupos con mayor predisposición encontramos:
En estos casos el hueso es más vulnerable incluso aunque las cargas de entrenamiento no sean excesivas.
Las fracturas por fatiga aparecen cuando sometemos al cuerpo a una carga física excesiva y repetitiva.
El aumento de la actividad muscular incrementa el trabajo que deben soportar los huesos y acelera el proceso de desgaste y regeneración.
Durante ese proceso regenerativo el hueso puede encontrarse temporalmente más débil y susceptible a lesionarse.
Por eso este tipo de fracturas son habituales en:
Existen algunos errores muy habituales que aumentan el riesgo de sufrir fracturas por estrés:
Todos estos factores alteran el equilibrio natural del cuerpo y favorecen la aparición de lesiones.
La prevención es fundamental para evitar este tipo de lesiones.
Planificar correctamente el entrenamiento, respetar el descanso y fortalecer adecuadamente la musculatura son claves para reducir riesgos.
También resulta muy importante escuchar al cuerpo y no normalizar dolores persistentes durante la práctica deportiva.
En Rehabtiva ayudamos a nuestros pacientes tanto en la recuperación de lesiones como en la prevención de futuras recaídas.
Además, en algunos casos puede ser recomendable realizar un Estudio Biomecánico de la Carrera para analizar la pisada y detectar posibles desequilibrios que estén aumentando la carga sobre determinadas estructuras óseas.
La práctica deportiva debe ayudarnos a mejorar nuestra salud, no a comprometerla.
Hola, soy Carlos. Si tienes cualquier duda sobre tu lesión, tratamiento o recuperación, estaremos encantados de ayudarte y orientarte de manera personalizada para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a ti.
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