En los últimos años el pádel se ha convertido en uno de los deportes más practicados. Su éxito probablemente se deba a que combina ejercicio físico, diversión y una importante parte social.
Además, es un deporte accesible para prácticamente cualquier edad y nivel físico.
Sin embargo, existe una falsa creencia muy extendida: pensar que para jugar al pádel no hace falta preparación física.
Y la realidad es justo la contraria.
El pádel ha crecido de forma espectacular porque reúne muchos ingredientes difíciles de combinar:
Al necesitar únicamente cuatro personas para jugar, se convierte en una actividad perfecta para desconectar y hacer deporte al mismo tiempo.
Pero precisamente por su aparente facilidad, muchas personas subestiman la exigencia física que tiene.
Aunque muchas personas lo consideren un deporte “suave”, el pádel exige:
Todo ello supone una carga importante para músculos, tendones y articulaciones.
Por eso, una buena preparación física es fundamental para:
Antes de empezar a jugar al pádel deberíamos prestar atención a tres aspectos fundamentales:
La pala, el calzado y la ropa deportiva deben adaptarse tanto al nivel del jugador como a la superficie de juego.
Especialmente importante es el calzado, ya que proporciona:
El calentamiento es imprescindible antes de jugar.
En el pádel debemos prestar especial atención a:
Preparar las articulaciones y activar la musculatura reduce enormemente el riesgo de lesión.
Los estiramientos ayudan a:
Nunca deberían faltar después de jugar.
Las lesiones más habituales en jugadores de pádel suelen ser:
La repetición constante de movimientos convierte a las tendinitis en una de las lesiones más frecuentes.
El hombro es una de las zonas que más sufre en el pádel.
La lesión más frecuente es la tendinitis del manguito rotador.
Los síntomas suelen ser:
Otra lesión posible es la luxación de hombro, especialmente tras movimientos explosivos o caídas.
En estos casos el dolor suele ser muy intenso y requiere valoración médica y rehabilitación posterior.
También es frecuente el conocido “codo de tenista” o epicondilitis, provocado por la sobrecarga repetitiva del antebrazo.
La rodilla soporta gran parte del impacto y los cambios de dirección del pádel.
Entre las lesiones más comunes encontramos:
La condromalacia aparece por el desgaste del cartílago entre el fémur y la rótula.
Fortalecer correctamente los cuádriceps y mejorar la estabilidad de la rodilla ayuda mucho a prevenirla.
Los movimientos rápidos y explosivos pueden provocar:
La espalda también suele verse afectada.
Durante el juego la musculatura lumbar y abdominal trabaja constantemente:
Por eso es relativamente frecuente sufrir lumbalgias y sobrecargas musculares.
La prevención es siempre la mejor herramienta.
Para reducir el riesgo de lesión es recomendable:
La fisioterapia no solo sirve para tratar lesiones.
También ayuda a prevenirlas, mejorar el rendimiento y mantener el cuerpo preparado para seguir disfrutando del deporte.
Y si a pesar de todo aparece alguna molestia… ya sabéis dónde encontrarnos.
Un deportivo saludo a todos.
Hola, soy Carlos. Si tienes cualquier duda sobre tu lesión, tratamiento o recuperación, estaremos encantados de ayudarte y orientarte de manera personalizada para encontrar el tratamiento que mejor se adapte a ti.
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