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Periostitis tibial: prevención y tratamiento

Periostitis tibial, es mencionarla entre un grupo de corredores y es tenerlos a todos en un puño, un silencio, algo parecido a un bufido y caras, esas caras de “ojalá que a mí no me toque”, ojalá que no le toque a ninguno, pero lo cierto es que la periostitis tibial es una de esas lesiones que sobrevuela la práctica deportiva del fondo, es relativamente común entre muchos corredores, y como en la mayoría de las lesiones lo mejor es prevenir antes que tener que curar, así que vamos a ir por partes explicando el por qué, el cómo, el cuándo y el dónde de la prevención de esta molesta e incapacitante lesión.

Si alguien precisa de alguno de nuestros servicios, bien porque la periostitis tibial ya ha hecho su aparición, o bien por otra lesión, podéis llamarnos al 91 710 54 25 ó pedir cita en nuestro servicio de cita online de fisioterapia Las Rozas.

Prevención y tratamiento de la periostitis tibial

Periostitis tibial: ¿qué es?

La periostitis tibial es la inflamación del “periostio”, esta inflamación puede ser aguda, esto es de duración breve, o crónica, de una mayor duración. El periostio es una especie de membrana conformada por fibras y vasos sanguíneos cuya finalidad es recubrir los huesos, en este caso la tibia, al tiempo que sirve para la fijación de los ligamentos y tendones, en el caso de la tibia acompaña a una serie de músculos que son fundamentales en el ejercicio de la carrera, el sóleo, los tibiales anterior y posterior, el flexor de los dedos y por supuesto los gemelos. A la vista de todos esos músculos y su función, podemos deducir que el dolor e inflamación del periostio de la tibia proviene de la tracción que dichos músculos ejercen sobre el mismo.

Síntomas de la periostitis tibial

Por supuesto el síntoma más normal es el dolor en la cara antero-interna de la tibia, inflamación o quemazón en esa zona, existen no obstante dos zonas distintas en las que se manifiesta este dolor, en la zona donde se ubican las inserciones del tibial posterior, el flexor de los dedos y el sóleo. Y la otra zona donde se encuentran las inserciones del tibial anterior, es esta la forma más común de manifestarse esta dolencia.

La manifestación del dolor es casi inmediatamente al inicio de la carrera, es cierto que parece desaparecer después del calentamiento, pero es un espejismo, el dolor rebrota más fuerte, el reposo baja la intensidad del dolor, pero si no se trata debidamente, volverá en cuanto retomemos la actividad física. Cuando en la consulta exploramos la tibia se suele localizar un punto donde el dolor es más intenso, e incluso se pueden descubrir a lo largo de la tibia una serie de nódulos dolorosos procedentes de la inflamación del periostio y que reciben el nombre de “rosario perióstico”.

Periostitis tibial: las causas

Lo cierto es que las causas de la aparición de la periostitis tibial son muy variadas, pero casi con toda seguridad es la “asociación” de varias de ellas lo que precipita su aparición, vamos a destacar algunas de ellas:

  • correr es un deporte mayoritariamente de impacto, así que la superficie sobre la que se realiza el impacto es un factor determinante en la aparición de esta dolencia – superficie de entrenamiento
  • no todo es correr para los corredores, los músculos se deben fortalecer para que el conjunto sea armónico, hay que ejercitar los músculos y no basta con correr y correr – poca preparación muscular 
  • el apoyo de la planta del pie, si nuestro apoyo no es natural o está forzado bien por nuestro tipo de pisada o por no tener una adecuada técnica de carrera, pueden precipitar la aparición de la dolencia en los entrenamientos – deficiencias biomecánicas
  • entrenar por encima de nuestras posibilidades, atracón de cuestas, rodajes excesivamente largos o no parar al sentir los primeros dolores – el dichoso sobre-entrenamiento.
  • una actividad laboral en la que se nos exija estar muchas horas de pie, una incorrecta alimentación, largas jornadas de conducción o el estrés – hábitos de vida
  • no usar el calzado apropiado a nuestro tipo de pisada, peso y necesidades – calzado equivocado

Estas son algunas de las causas que pueden hacernos sufrir la periostitis tibial, y como ya hemos dicho por lo general se suelen juntar al menos un par o tres de estas causas, si pensáis en todas ellas en conjunto, tienen algo en común, se pueden poner o tomar medidas preventivas antes de que sea demasiado tarde y ya tengamos que tratarla.

Medidas preventivas de la periostitis tibial

Por lo general la mayoría de las lesiones relacionadas con esto del correr, tienen unas medidas preventivas o lo que nosotros llamamos buenas costumbres que pueden ayudarnos:

  • variar la superficie de entrenamiento, no acostumbrar a nuestro cuerpo a un solo tipo de firme, alternar firme duro (asfalto), con firme  más blando (tierra),
  • hacerse un estudio biomecánico de la pisada, recordad que en Rehabtiva ofrecemos un estudio muy completo,
  • con los resultados del estudio anterior elegir un calzado correcto, e incluso optar por unas plantillas correctoras,
  • no abusar del entrenamiento, y para ello lo mejor es aprender a escuchar a nuestro propio cuerpo, presta atención, lo vas a terminar oyendo,
  • los entrenamientos cruzados, sencillo no solo corras, practica la natación, montar en bicicleta y no le tengas alergia al gimnasio, fortalecer los músculos con rutinas de pesas es bueno.

Tratamiento de la periostitis tibial

Una vez que el dolor propio de la periostitis se instala en nuestra tibia, no tenemos más remedio que tratarla con seriedad y profundidad, hay que ser conscientes de que en un primer momento será una dolencia aguda, pero que mal tratada puede degenerar en una dolencia crónica, y esta segunda posibilidad puede acabar con la capacidad mental de cualquiera.

En primer lugar recurriremos al reposo y a la aplicación de sesiones de crioterapia, en esta primera fase nuestro objetivo es la desaparición o alivio del dolor, así como bajar la inflamación. La exploración realizada por el fisioterapeuta buscará factores que hayan incidido en la aparición de la periostitis tibial, retracciones musculares, diferente longitud de las extremidades, la pronación excesiva, los pies planos, etc.

En definitivas cuentas el objetivo del tratamiento es doble, la desaparición de la dolencia en forma de periostitis tibial y la corrección de los factores que han intervenido en la aparición de la misma, si se pueden afrontar con la fisioterapia y sus distintas técnicas, o bien si es necesario recordar al paciente la forma correcta de realizar la actividad física, ya sea enseñando cómo se calienta, se estira o haciendo ver que hay que entrenar usando tanto la cabeza como los pies.

 

 

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